¿De dónde procede el término blanqueo de capitales?

de dónde procede el concepto Casi todo el mundo entiende lo que es el ‘lavado de dinero o el ‘blanqueo de capitales’: aquellos procedimientos y mecanismos orientados a dotar de legalidad a activos procedentes de actividades delictivas, con el objetivo de introducirles en el sistema económico formal. Sin embargo, pocas personas conocen el curioso origen de esta expresión.

Tal y como explica el profesor Bruno M. Tondini, los delitos relacionados con el peculio (tanto de falsificación como de lavado) no son delitos nuevos.

Los primeros indicios de uso de una moneda metálica se remontan al año 580 antes de Cristo, en Grecia. Eran monedas de plata gruesa, acuñadas por una sola cara. Y en ese momento eran puestas en circulación con dos sellos hendidos y en relieve, bien perfilados, con el objetivo de dificultar cualquier falsificación.

Es evidente, por lo tanto, que desde el mismo origen del dinero ha existido la tentación de utilizarlo de forma espuria, bien falsificándolo o bien escondiendo los ingresos obtenidos de forma criminal (un buen ejemplo de ello fueron las riquezas obtenidas por los piratas durante los siglos XVI y XVII, quienes solían esconder el fruto de sus asaltos en alta mar para eludir el control de cualquier gobierno).

Otro ejemplo de prácticas para disfrazar ingresos provenientes de actividades ilícitas se remonta a la Edad Media, cuando la usura fue declarada delito en gran parte de Europa (mercaderes y prestamistas idearon sofisticadas maneras para esquivar las leyes que la castigaban para así “lavar” parte de los ingresos que obtenían de forma ilícita).

El origen del ‘lavado de dinero’ en las mafias norteamericanas

Sin embargo, la palabra “lavado de dinero” tiene un origen más reciente. El concepto surge en Estados Unidos, durante los años veinte del siglo XX. En esa década, las mafias norteamericanas, con Capone a la cabeza, crearon una red de lavanderías para esconder la procedencia ilícita del dinero que derivaba, principalmente, del contrabando de bebidas alcohólicas.

El mecanismo empleado era tan sofisticado como sencillo: las ganancias provenientes de las actividades ilícitas se mezclaban con las ganancias del negocio de lavanderías industriales (muy populares en Estados Unidos), donde miles de norteamericanos solían acudir a lavar su ropa diariamente. En esas lavanderías, el pago por el servicio se realizaba en efectivo, normalmente usando monedas, lo que hacía muy difícil para el Internal Revenue Service norteamericano (su Agencia Tributaria) definir con precisión las ganancias reales de ese tipo de negocio.

Así, el dinero procedente de extorsiones, del tráfico de armas, de la venta ilegal de alcohol y de la prostitución se combinaba con los ingresos procedentes del lavado de textiles. De esa manera, cuando los mafiosos declaraban los beneficios de sus empresas de lavadoras urbanas, todo ese dinero pasaba a ser legal, entrando así de manera “limpia” al circuito formal. La ropa lavada, “blanqueaba” (metafóricamente hablando) el dinero obtenido al margen de la ley.

Incluso en la famosa serie de televisión Breaking Bad (creada por Vince Gilligan y considerada como una de las mejores series televisivas de todos los tiempos) se emula ese sistema: su personaje central, Walter White (interpretado por Bryan Cranston), un profesor de química de Albuquerque (Nuevo México), con cáncer de pulmón inoperable, decide asegurar el futuro económico de su familia cocinando y vendiendo metanfetamina, junto a un antiguo alumno suyo. Y para “blanquear” el dinero procedente de la venta de esa sustancia ilegal, decide adquirir un negocio de lavado de coches, con el fin de recrear el mismo sistema ideado por Capone casi un siglo atrás.

El blanqueo de capitales es, como vemos, un fenómeno que ha llegado a empapar la cultura popular. Eso sí, no debemos nunca perder de vista que, a pesar de su anecdótico origen, se trata de una peligrosa y lacerante lacra social y económica, que, afortunadamente, cada vez cuenta con más obstáculos y con más escollos para triunfar.

La plena y adecuada transposición en España de la Cuarta Directiva europea contra el blanqueo de capitales, con el Colegio de Registradores al frente, se encargará de poner aún más dificultades a aquellos que se vean tentados a transitar por estas vías de ilegalidad.

Te contamos más detalles sobre la Cuarta Directiva europea contra el blanqueo de capitales en este post.

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